EL CAFÉ LITERARIO "GIUBBE ROSSE"

El café  "Giubbe Rosse" es uno de los  más famosos lugares de encuentros
literarios italianos y extranjeros.

Al inicio del '900 como cervecera de los hermanos Reininghaus y después con
el actual nombre derivado del color de los chalecos de los camareros, ha
hospedado las temporadas del Futurismo y las tendencias sucesivas.

Las famosas revistas  "La voce",  "Lacerba",  "Solaria" y otras también
recientes, deben algo a este café, donde poetas, artistas e intelectuales se
han confrontado y afrontado.

Personajes como Marinetti, Papini, Prezzolini, Campana, Gadda, Boccioni,
Montale y muchísimos otros, en diferentes épocas y situaciones culturales,
han hecho del Giubbe Rosse una encrucijada de la historia literaria del '900.

Actualmente continuan los encuentros literarios en el  "Giubbe Rosse" visitado
por artistas e intelectuale s de diversas tendencias , dos
y distorsionados con maestría, pero el éxito del libro convenció a los
lugareños de la necesidad de eliminar todas esas porquerías.

"Telemaco, llora por esas porquerías que caen? Preguntó un ingeniero
municipal a Telemaco Signorini, que continuaba a pintar las viejas calles en
demolición.

"No, lloro por las porquerías que levantaran" -respondió el pintor.

Artistas, poetas, y hombres de cultura en general, no han perdonado al
gobierno municipal el haber borrado estas memorias históricas y artísticas de
importancia incomparable, torres, iglesias, palacios, calles y plazuelas que
con un buen restauro pudieron ser valorizados, y hoy en vez son conocidos
solo gracias a las pinturas de los  "macchiaioli" y a las antiguas fotos de
Brogi y Alinari.

Pero la que menos gustó de todo era la ambiciosa plaza Vittorio Emanuele II
con su gran arco del triunfo, inaugurado en 1895.

Los jóvenes poetas florentinos cantaron a la plaza en un modo muy dis tintra convertir en futurista  a San Antonio;
Estas palabras de Alberto Viviani nos hacen entender porque la avanguardia
florentina puso su cuartel general precisamente en la Plaza Vittorio
Emanuele, en las salas del mítico café  "Giubbe Rosse".  El local fue el
primero que abrió en la nueva plaza precisamente en correspondencia al lugar,
donde existía una vineria en el tiempo del Mercado Viejo.

Fue fundado por dos alemanes, los hermanos Reininghaus, fabricantes de
cerveza, que se convirtieron en el punto de referencia de la numerosa
comunidad Alemana en Florencia. Según la moda de esa época los propietarios
hacían vestir a los camareros unos  "chalecos rojos", al uso Vienés.

Los florentinos, encontrando dificultad al pronunciar el nombre extranjero
del café preferían decir  "vamos donde los de los chalecos rojos (giubbe
rosse)".  De aquí el nombre que le dieron sucesivamente los nuevos
administradores,  "Giubbe Rosse".
os , en la noche era implementada para el servicio de
restaurante. En el  "Giubbe Rosse  "  tenían a disposición revistas y cotidianos
de todo el mundo y debido a esto la afluencia de clientes extranjeros. Mas
que de un café, las dos primeras salas tenían el aspecto de un circulo de
lectores.

Ciertos buen mozos habían fundado en la tercera sala un  "círculo de ajedrez
florentino" ,y pagaban mensualmente una pequeña suma por el alquiler .

Era gente metódica y melancólica por excelencia , casi todos cancilleres y
magistrados del tribunal, farmacistas , ingenieros sin proyectos y abogados
sin mas causas.

Pero la paz somnolienta del café fue perturbada cuando en 1913,  la tercera
sala se convirtió en la sede fija del grupo del "Lacerba" es decir de los
florentinos futuristas. A nada sirvió las protestas de los ajedrecistas.

Se difundió rápidamente la estrofa:

 "Giubbe Rosse es aque l lugar donde van los fu turistasy de anticuarios.."

A í decía Marinetti, en las páginas del Figaro del 20 de febrero de 1909,
tratando en vano de despertar el mundo adormecido y honorable de la cultura
italiana.

El llamado violento, lanzado desde París llegó hasta la tradicional
Florencia en las mesitas del Giubbe Rosse y fueron recibidos con alegría por
Giovanni Papini:  " Cuando llegó el primer manifiesto - recordaba algunos
años después, el escritor - lo hice ver inmediatamente a Soffici en el café
del Giubbe Rosse:Y se dijo:  "Finalmente hay alguien en Italia que siente el
disgusto y el peso de todos los vejestorios que nos meten en la cabeza y
entre las piernas , nuestros irrespetables maestros!

Hay alguien que trata algo nuevo, que celebra la temeridad y la violencia y
es por la libertad y la destrucción!....Lástima, que sientan la necesidad de
escribir con este énfasis,  y que se presente con aires de bufones trágicos
que querían dar miedo a los complacidos espect adores de una matinee
pnto lo llevaron del entusiasmo y de
la adolescencia a un escepticismo desesperado, como lo revela en su autorretrato
literario  "Un uomo finito".
Al tiempo del manifiesto futurista de Marinetti, el grupo florentino se había
reunido nuevamente alrededor de  "La voz" de Prezzolini y de las paginas de
la revista, Ardengo Soffici derrumbó violentamente la primera exposición de
pintura futurística en Milán, en la cual exponían Boccioni,Carra' y Russolo
entre otros. El artículo fue el motivo del primer encuentro y enfrentamiento
entre los dos grupos hasta entonces separados. Escribe Carlo Carra' en sus
memorias:  "Marinetti, Boccioni, Russolo y yo decidimos de responder
inmediatamente y en modo correcto a la injuria y partimos a Florencia.

Llegando, nos dirigimos guiados por Palazzeschi al café Giubbe Rosse, donde
sabíamos que encontraríamos el grupo de la voz. Casi inmediatamente nos
señalaron a Soffici, y Boccioni le preguntó: E s usted. Ardengo Soffici , c para la adhesión del grupo de Florencia al
futurismo.

El cuartel general del futurismo en Florencia fue el café GIUBBE ROSSE. En
los años heróicos del movimiento el propietario era un suizo alemán, Andrea
Joun, que sus clientes llamaban i' ssor' Andrea.

Alberto Viviani lo recuerda  " laborioso y señoril , siempre entallando un
impecable  "rendigote" negro en invierno y gris en verano; pasaba entre sus
clientes predilectos haciendo reverentes saludos, mostrando los
periódicos habituales, interesado en todo lo que concierna el buen servicio"

Los camareros del café tenían nombres que parecían salidos de los libros del
Imperio Romano ,"Cesare", "Augusto", "Ottaviano", y frecuentemente intervenían en
las discusiones de las mesas de la tercera sala.

El pobre  "sor Andrea"  fatigaba a poner calma , a las infaltables protestas de
los pacíficos jugadores de ajedrez.
Del resto, la clientela internacional qu e estaba en las primeras salasadera redacción se encontraba en el café
de la Plaza de Vittorio.

Del Giubbe Rosse partieron los polémicos artículos de Papini, los estudios de
filosofía y pintura de Soffici, el manifiesto de Pallazzeschi  "Controdolore",
el estudio de Italo Tavolato  "Contro la morale sessuale" y el Manifesto
della Lussuria" de Valentine de Saint- Point, pariente de Mallarme', estos
últimos, causa de una discución por las acusaciones de inmoralidad, llevaron
a autores y director a los tribunales.

El 30 de Noviembre de 1913, se abrió en calle Cavour , patrocinada por la
Librería Gonnelli, una exposición de pintura futuristica con obras de
Boccioni, Carra', Russolo, Balla, Severini, Soffici. Viviani recuerda esos
días en el Giubbe Rosse , donde a los lacerbianos se unieron Marinetti y los
futuristas milaneses, todos trabajaban en el catálogo, los manifiestos y la
selección de las postales para hacer la reproducción.

Contemporáneame nte se preparaba una gra n reunió, fumado, bebido y cenado, en
espera del momento del e pectáculo. habían tambien señoras.

Recuerdo Amalia Guglielminetti, que entonces era una bella dama, fresca y
agradable, con la Marquesa de la Stufa, con delante un plato de napolitanos
en salsa de tomate, apetitosos. Luego el café quedó vacío. Todos detrás del
grupo de rebeldes!

La  "Serata Futuristica" consistió en dos horas de gritos, silbidos y tiro de
huevos, pescado, pastasciutta, fruta, hortalizas y focos, en dirección de
Marinetti, Papini, Boccioni, Carra', Soffici, Cangiullo, Tavolato e
Scarpelli. Tambien Pallazeschi y Amalia Guglielminetti fueron víctimas de
cebollas podridas que malograron irremediablemente el vestido de la poetiza.
Marinetti resultó herido a un ojo, con una patata. Scarpelli a la nariz , con
un foco, Cangiullo respondía el ataque lanzando proyectiles vegetales al
público, hasta que no intervinieron las fuerzas del orden y el espectáculo
terminó sin que nadie pudiera escuchar una palabra de los discursospreparados.

Dej em>ultimo momento , cuando cansados estaban por irse, fueron  vestidos con el
chalequillo rojo-fuego y encargados de servir el mejor champagne de la
cantina.
Don  Andrea cogido de sorpresa no pudo reaccionar ni oponerse y se limitó
a hacer cerrar las persianas para evitar la multa por no respetar el horario
de cierre. El vino de Francia corría frenético , la espuma y los corchos
volaban libremente, con excitantes explosiones dejaron marcado en
diversos puntos el techo. A las tres de la madrugada aun cantábamos en coro
las canciones mas locas, interrumpiéndolas con grandes vivas al futurismo y a
Lacerba.
El primer año de Lacerba terminaba así con una frenética alegría , pero
también en modo burgués en aquella tercera sala del Giubbe Rosse que había
sido un poco nuestra casa y el taller de todos nuestros sueños y
de nuestras pasiones"

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